viernes, 20 de marzo de 2015

Ricotta Casera con Wakame


Como contaba en la anterior entrada (la del pan de buttermilk) el hecho que me movió a hacer esta receta es que tenía casi un litro de leche en la nevera y, oh! tristeza, estaba cortada. Lo de tirar comida me resulta muy duro así que decidí cambiar el designio de la leche, que se hubiera ido directa a la basura... y acabó deleitándonos las papilas gustativas en forma de queso.

Si nunca lo has hecho parece algo fuera de nuestro alcance: hacer queso en casa. Por lo menos, a mí me pasaba. Yo, que soy adoradora del queso en todas su formas, texturas y sabores acompañados de un buen pan, eso sí... y un buen vino, también. 

Cuando haces el queso, queda un excedente en forma de suero de leche que también se conoce como buttermilk in inglis, profanando la lengua de Cervantes, Lope de Vega y Calderón, que me perdonen. Pues con ese suero puedes hacer un delicioso pan como el pan de buttermilk sin amasado (para los más cómodos) que publiqué ayer, o utilizarlo para hacer cupcakes o bizcochos.

La consigna es: no tirar nada, cocinar con lo que tenemos en casa y utilizar la imaginación!!!! Pues a ellooooo


Ingredientes:

1 litro de leche
1 limón
sal
2 cucharadas de algas wakame deshidratadas (o cualquier tipo de alga)


Preparación:

Calentamos un poco la leche y añadimos el jugo del limón. Revolvemos y vertemos en un colador cubierto por gasas estériles. También se puede utilizar un paño limpio.

Dejamos que se desarrolle el proceso en la nevera durante toda una noche. Hay gente que para sacarle todo el líquido le pone un peso encima. Yo prefiero que se quede jugoso. Por cierto, ese líquido es el suero de leche conocido también como buttermilk. ¡No lo tires! Lo puedes utilizar para hacer pan, bizcocho o cupcakes. Hace que queden muy jugosos. Arriba puse la receta del pan de buttermilk, un pan que no necesita amasado y queda muy tierno por dentro. Es el pan que está en la foto.

Pasada la noche retiramos el queso y lo metemos en un tarro. Añadimos las algas wakame (puede ser cualquier alga) y mezclamos bien. Las algas se hidratarán al poco tiempo.

Añadimos sal y mezclamos nuevamente. Cuando las algas se ablanden ya se puede consumir. También se puede guardar en la nevera.

Truqui: 
las algas pueden ser sustituídas por hierbas aromáticas como salvia, orégano, albahaca y queda delicioso

Nota: 
con este queso hice unos gnoquis de batata impresionantes. Próximamente publicaré la receta.

jueves, 19 de marzo de 2015

Pan en Cubitos con Queso y Hierbas Aromáticas


Realmente quería titular la receta como "Hellrising Cheesy Bread"... pero la referencia de una peli de terror aquí como que no me hacía tilín, y que mucha gente ni conocerá esa película... porque ya tiene unos añitos...

Bueno, todo empezó porque tenía la masa del pan fermentando y esperando a hornear cuando la vio Marian, mi maravillosa compañera de piso que me acogió con brazos abiertos. Pues bien, a media mañana, Marian me envió la foto de la receta (parecida a la que hice abajo), que no sé de dónde la sacó, siento no poder poner la referencia. 

Bien, tenía ya el pan horneado. Miro el pan. Miro la foto en el móvil. Miro el pan y... me lancé cual Hannibal Lecter a diseccionar delicadamente el pan. Es muy divertido y, teniendo ya el pan, es superrápido de hacer. Y, lo mejor, es que queda delicioso!!!

Anímense para la siguiente fiesta de traje!!!! (traje un salmorejo, traje una empanada...)



Ingredientes:

pan de buttermilk o pan normal

queso tierno que funda
pimienta negra
hierbas aromáticas (orégano, romero, salvia...)
aceite de oliva virgen

Preparación:

Puedes hacer un pan casero, como este pan de buttermilk que publiqué anteriormente, o comprarlo hecho. Así es más rápido no, rapidísimo!!!!



Simplemente has de cortar el pan en líneas longitudinales y transversales con cuidado de no romperlo.

En las rendijas metes el queso. Yo puse queso manchego y no fundió mucho. Tengo que repetir y hacerlo con un queso tierno.

Añades pimienta negra recién molida, si te gusta, y las hierbas aromáticas que tengas o que más te gusten. Yo puse orégano, romero y salvia.

Lo pones en un recipiente que puedas introducir en el horno, con papel especial de horno en la base, para que no se queme el pan y rocías el pan con aceite de oliva. 

Horneas durante 15 minutos a 160ºC, o hasta que el queso esté fundido.


Apartado de agradecimientos:
  • Otra vez gracias a Darlene y Neal, pues las hierbas eran de su jardín... hummmm
  • Gracias a Marian por la idea
  • Gracias al de la idea que puso la foto en internet
  • Gracias a Gelkin por disfrutarlo tanto 
  • Y gracias al horno, que ya nos hemos hecho amigos ;)
Nota:

El buttermilk salió de un litro de leche que se me cortó. Con ello hice queso ricotta. Es facilísimo.

Pan de Buttermilk (sin amasado)


Estaba pasando unos días, maravillosos días por cierto, en la casa de unos amigos en la zona de la montaña. La temperatura estaba fresquita y la lluvia nos debía querer mucho pues no paraba de visitarnos. Y, lo mejor, los anfitriones: Darlene y Neal, una pareja  acogeda, generosa... inefables es en realidad la mejor palabra para definirlos. Se estaba dando el caldo de cultivo perfecto para... Ahá... sabes la respuesta ¡sí! Comer, cocinar y comer más. Era lo que pensabas ¿verdad? A decir verdad era Darlene la cocinaba. Es más, no paraba de cocinar!!! Y no solo eso, todo lo que salía de sus ollas, sartenes y cazuelas era más que delicioso... 

Las noches se alargaban con una copa de vino y luego... otra copa de vino. Y, antes de ir a dormir, Darlene rápidamente preparaba la masa de pan para hornear a la mañana siguiente. Bien, hemos llegado al punto neurálgico de esta entrada: el PAN. Me hice con la receta y la cambié un poquito. Quería probar algo: cambiar el agua por buttermilk o suero de leche. (El buttermilk da una consistencia muy esponjosa al pan, bizcochos, cupcakes...)

En la nevera tenía guardado el buttermilk (suero de leche). Me había sobrado de hacer un queso ricotta con algas que había preparado para aprovechar un litro de leche que se me había cortado. Es una buena forma de aprovechar y no tirar nada!!! Y, no te preocupes,aquí puedes ver la receta pero... ¡no te vayas! ¡¡¡que seguimos con el pan ahora mismito!!!


Ingredientes:

3 tazas de harina

1 1/2 taza de buttermilk (o agua)
1/2 cucharadita de sal
3 cucharaditas de levadura (no polvo de hornear)
1 cucharadita de azúcar moreno 


Preparación:

Calienta ligeramente (30ºC, para que no se mueran las levaduras) el buttermilk o suero de leche. Si no tienes, utiliza agua, que es lo normal. Lo que hacer el buttermilk es darle una consistencia más esponjosa.


Diluye completamente la levadura en una taza de buttermilk o suero de leche con el azúcar .

En un bol mezcla bien la harina con todo el buttermilk y la levadura. Importante. Todavía no añadas la sal pero acuérdate de echarla después ;)

Sí, es una mezcla bastante chiclosa, no dudes de ti, lo has hecho bien :)

Tapa el bol con un paño limpio.

Deja reposar en lugar templado de 12 a 18 horas.

...

Precalienta el horno a 230ºC/450ºF 

Bien... la masa sigue chiclosa y no confías en que de ahí pueda salir algo parecido a lo que llaman pan. Confía. Solo eso, pequeño saltamontes. Jejeje, lo digo porque yo no confiaba ni repajoleramente.

Añade la sal ¡no te olvides! y mezcla.

Vierte la masa en un molde forrado de papel para horno.

Cuando el horno esté bien caliente introduce el molde y lo cubres con papel de horno o papel de aluminio, sin que toque la masa, para que no se queme la superficie. Así durante 30 minutos.

Transcurridos estos 30 minutos quitas el papel que recubría la masa. Ya puedes atisbar un pan blancuzco. Y lo dejas en el horno durante 15 minutos más. Pero vete controlando (sin abrir el horno para que no baje la temperatura) que no se queme la superficie. Quizá lo tengas que dejar un poco más de tiempo o menos.

Biennnnnn!!! Ya tienes un pan! Un pan que probarás cuando haya enfriado, si aguantas la tentación. Un pan esponjoso por dentro con un textura próxima a la del bizcocho... y sin añadir ninguna grasa!!!

Mira lo que se puede hacer con este pan: pan en cuadraditos próximamente en tú blog amigo! Sí! Para Morir de Gula... :)

miércoles, 25 de febrero de 2015

Flat Bread con Mango y Rúcula



Cuando no tengo mucho tiempo me hago una ensalada y ya, la verdad. Pero siempre que estoy en casa me preparo algo de comer. Pasé muchos años cocinando para otros pero cuando me quedaba sola comía pan y queso o cualquier cosa que encontraba por la nevera. Pero descubrí que a través de la comida nos damos amor, podemos dar amor a otros pero si no nos amamos a nosotros mismos… qué puedes dar a los demás ¿es realmente amor? ¿o son apegos? ¿dependencias?... cada uno tenemos que buscar en nuestras profundidades… solo en nosotros está la respuesta.

Por eso, cocinarnos algo es un acto de amor. Incluso sin tiempo podemos prepararnos algo bonito, delicioso y sano. A través de los ojos también comemos. Pongamos un plato bonito, una flor, un jugo natural… y una musiquita tranquila, quítate los zapatos… y eso es otra cosa ¿verdad? Tardé mucho en aprender eso.  Y, sí, a veces no lo hago… pero no hay que sentirse culpable, al siguiente día puedes volver a tu ritual de amor y alimento.

Lo delicioso de esta receta es la combinación de sabores: la mozarella, el mango y la rúcula maridan increíblemente.  Yo lo acompañé con un batido de fresa y banana… para salivar sólo de leer!


Ingredientes:

flat bread de origen ecológico
mozzarella
mango maduro
rúcula
aceite de oliva virgen


Preparación:

En una plancha al fuego, o en el horno, pones el flat bread con mozzarella encima. Y lo dejas hasta que esté bien fundida.

Lo retiras del fuego o del horno y pones el mango por encima cortado en rodajas.

Después pones la rúcula bien limpia y seca.

Y un chorrito de aceite de oliva virgen.

¿A que es rápido?

Truki: Le queda divino el queso manchego, pruébalo!

viernes, 20 de febrero de 2015

Helados de Cacao y... ¡Aguacate! - Reto Recetas Sanas

 


Muchas veces creemos que el postre es pecado, que no debemos comer dulce, que nos hace daño… lo que nos hace daño es la restricción y, en la mayoría de las ocasiones, eso desemboca inevitablemente en lo opuesto: atiborrarse de dulces hasta reventar… y luego sentirnos culpables. Se puede comer de todo… en su justa medida, siempre escuchando al cuerpo, él te dirá cuál es la justa medida. Ver cómo nos sienta un alimento, si nos produce cansancio, pesadez, irritación… dolor de cabeza! Sí, también puede ocurrir.

De postre o de merienda, puedes comerte un heladito de estos… y aunque creas que es una combinación imposible… ¡pruébalo! De verdad que queda delicioso. El aguacate le brinda una textura muy agradable y, el sabor, se lo da el cacao. Así que si eres amante del chocolate y quieres experimentar un poco, te animo a que hagas este dulce. Además es facilísimo de hacer, así que no hay excusas. Lo único es encontrar aguacates de buena calidad, ahí está la clave ;)


Ingredientes:
2 tazas de aguacate maduro cortado en cubitos
4 cucharadas colmadas de cacao puro en polvo sin azúcar
3 cucharadas de miel (a tu gusto gusto)
Preparación:
En el vaso de una batidora pones los ingredientes: aguacate, miel y cacao. Bates bien hasta que quede fino. Si utilizas batidora de vaso ponlo en la máxima potencia.

Viertes el contenido en unos moldecitos para polos/paletas e introduces en el congelador/freezer.

Esperas a que se congele y ¡listo! ¡¡¡Ahí tienes un postre rápido, sano y original!!!


Truki: Le puedes poner canela, cardamomo o la especia que más te guste




sábado, 14 de febrero de 2015

Amor ...hasta Morir de Gula


Con este dibujín quería agradecer a todos los seguidores del blog. Gracias por estar ahí y por seguir el blog. Os regalo mi corazón y todo mi amor, en forma de recetas!

Ha sido un tiempo muy difícil donde no he podido actualizar nada. Las útimas recetas y fotos las había hecho hacía mucho tiempo. Han sido meses de nomadismo, sin cocina, sin utensilios... y sin ánimo para hacer nada. Pero aquí estoy de vuelta, con ganas de comerme todo, hasta el mundo!!!! Qué hambreeee!!! :)

Esperemos que esta nueva época traiga lo mejor para todos. Un abrazo. Os quiero. Feliz día de San Valentín y Felices Siguientes Díasssss!!!

viernes, 13 de febrero de 2015

Rollitos de Pollo al Mango con Champiñones




San Valentín, San Valentín… ¿qué celebramos realmente? ¿Qué nos mueve dentro para la celebración? ¿Los anuncios de la televisión?, ¿las tiendas llenas de corazones?, ¿qué sale de nosotros realmente? Todos los días debieran ser San Valentín, disfrutar del amor que tenemos dentro tengamos o no pareja. Un día al año se celebra el día de la madre… hum… uno el del padre, en Navidad nos volvemos locos con los regalos… ¿y el resto de días? ¿Seres grises que trabajan de lunes a viernes esperando a que llegue el fin de semana para desbocar nuestras ansias de tomar el control de nuestra propia vida? ufff tomo aire... y sigo ¿Y si todos los días fueran viernes? No lo son, pero podemos vivirlos como tal.

Si nuestro trabajo nos drena la energía y vitalidad… ¿habrá que cambiar de trabajo? Sólo es una suposición. Es más, ni hace falta cambiar de trabajo, sólo es hacer un click en un interruptor de nuestro cerebro y lo mismo que estuvimos haciendo hasta hoy… ahora la perspectiva es diferente. Lo mismo pero con otros ojos. Y sí, es posible. Y si sigue sin gustarte tu trabajo… seguro que en tu interior late algo por salir al exterior. Quizá no es algo para vivir de ello, pero ¿por qué no hacerlo cada cierto tiempo? Cada vez te plazca. Pues no sé, quizá quieres hacer un blog de bricolaje desde hace lustros… ¡pues hazlo! … o a lo mejor quieres estudiar patronaje desde que eras adolescente ¡hazlo!. Yo realicé un cortometraje cuando me di cuenta de que llevaba 13 años queriendo hacer uno… y sí, lo hice. [Aquí dejo el link, por si alguien tiene la valentía o curiosidad de verlo: https://vimeo.com/81146370] Nadie dice que sea fácil. De hecho ese cortometraje me costó terminarlo y así lo hice… 4 años después. Ahora lo veo y no lo haría igual… pero eso lo puedo decir ahora que lo hice. Al final me quedo con todo lo que aportó a mi vida, todo el aprendizaje y una nueva visión sobre el cine… todo lo que hacemos nos construye. Y como dicen, mejor arrepentirse de haberlo hecho.

…y todo empezó con San Valentín y terminó en que nos dejemos sentir y hagamos lo que en profundidad late en nosotros.

En realidad vamos a terminar con la receta de hoy que es como muy aparente y terriblemente sencilla. Y si no tienes estos ingredientes, puedes cambiarlos por los que tengas en casa… no nos limitemos <3


Ingredientes:

2 filetes de pechuga de pollo finos
1 mango
1 cebolla
150 gr de champiñones
1 manojo de espárragos trigueros
25 gr de queso crema tipo Philadelphia (opcional)
anacardos (un puñadito)
aceite de oliva
pimienta negra
sal
sal en escamas
palillos (para sujetar los rollitos)


Preparación:
 
Se colocan ambos filetes en una superficie lisa y se salpimientan y aplanan ligeramente.

Untamos la mitad central, en sentido longitudinal, con el queso crema.

Cortamos el mango en tiras y ponemos dos tiras, a lo largo, en el centro de cada filete encima del queso crema.

Cortamos en láminas los champiñones bien limpios y, en una sartén con un chorrito de aceite, los rehogamos hasta que estén dorados. Echamos un pellizquito de sal.

Disponemos las láminas de champiñones sobre el mango.

Ahora comenzamos  a enrollar desde uno de los lados, apretando bien, pero sin pasarse mucho ;). Para sujetar el rollo nos ayudamos de unos palillos atravesando oblicuamente la carne.

En una sartén limpia con un chorrito de aceite, yo uso aceite de oliva, cuando esté bien caliente ponemos los rollitos y dejamos que se hagan lentamente hasta que doren por todos los lados. Puedes tapar un poco la sartén, para que se cocinen bien en el centro.

Mientras tanto, con el mango que nos sobró vamos a aprovecharlo con una salsita: Cortamos la cebolla en cuadraditos o brunoise y la pochamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva (… ya van tres veces en la receta!). Cuando esté transparente añadimos el mango cortado también en cubitos. Y dejamos que se haga a fuego lento durante 5 minutos.

Y otra vez preparamos una sartén limpia y la ponemos a fuego fuerte… ¡con un chorrito de aceite! Cuando esté caliente echamos los espárragos. Dejamos que se cocinen, el tiempo depende del grosor. Echamos sal en escamas, si tienes, que le da un toque muy rico.

Ahora tostamos los anacardos en una plancha, esta vez sin aceite, hasta que estén dorados. Esto hace que su sabor se intensifique. ¡Quedan deliciosos!

¡Y llegó el momento de emplatar!

Ponemos dos cucharadas de la salsa de mango en el centro del plato. Encima ponemos los rollitos que cortamos, con mucho cuidado, hasta la mitad en ruedas de 2 cm aproximadamente.

Apoyamos sobre el rollo 3 espárragos. Y, a un lado, ponemos los champiñones salteados. Esparcemos los anacardos por el plato y echamos pimienta negra molida (si te gusta) encima de todo.

Y… yo lo acompañaría con un cava bien frío… pero esto es cuestión de gustos :)

Espero que disfrutéis de cocinar el plato… y de degustarlo más todavía!!!!

martes, 3 de febrero de 2015

Upside-Down Banana Cake




Once upon a time...  ejem. Empiezo: hace mucho, pero que mucho tiempo una muchacha tenía una cocina llena de enseres y disfrutaba cocinando... pero eso fue hace mucho tiempo. Ahora estoy de nómada y no acabo de tener mi cocina y mi cabeza con ideas gulosas... pero en esos tiempos lejanos cociné mucho y tengo bastantes recetas que, por falta de tiempo, no pude subir en su momento... así que ahora cosecho (hum... esto se parece a alguna fábula de Esopo, jiji).

Ahora, respecto a lo que es el bizcocho en sí... sin palabras. Bueno, sí, una: delicioso. O dos: delicioso delicioso y, sí, fácil fácil. Dos palabras también. Es un bizcocho muy resultón, que se hace rápido, la masa. Porque, eso sí, en el horno está una horita... y depende de qué horno. Lo primero de todo en este mundo es conocer a tu horno y hacerse amigx de él. Y, luego, ya ¡todo rodado!

Vamos a ponernos con las manos a la masa!!! 

Ingredientes:

100 g de mantequilla
220 g de azúcar glas
155 g de harina
4 huevos
1 cucharadita de polvo de hornear (levadura en polvo)

Para la cubierta de caramelo:
50 g de mantequilla
100 g de azúcar moreno
3 bananas cortadas longitudinalmente

Preparación:

Precalentamos el horno a 160ºC


Empezamos con la cubierta de caramelo: 

En un cazo, a fuego lento, combinamos el azúcar con la mantequilla y lo disolvemos. Esperamos a que la mezcla haga burbujas. 

Entonces echamos la mezcla en un molde redondo engrasado. Distribuimos por encima los plátanos cortados a lo largo.


Batimos con varilla la mantequilla con el azúcar hasta que quede cremoso. Añadimos los huevos de uno en uno, batiendo entre casa uno.


Tamizamos la harina, la levadura en polvo y la sal, añadimos lentamente sobre la mezcla anterior.

Ponemos la mezcla, en el molde, sobre el caramelo y los plátanos. Metemos al horno a 180ºC hasta que insertemos un palillo en el centro y salga limpio, sobre 1 hora. 

Dejamos reposar durante 10 minutos y damos la vuelta sobre un plato.

... y si servimos templado con una bola de helado de vainilla... está para chuparse los dedos!!!! hummmm

lunes, 12 de enero de 2015

Pizza Integral de Cherrys Glaseados



Todavía con la resaca, especialmente estomacal, de las Navidades, necesito comiditas ligeras y sencillas. Que sí, que sí, que el queso es ligeroooo. Lo que podemos hacer es cuidar las raciones y acompañar los platos con ensaladas, en vez de patatas fritas que te veo. De todas formas, es que el cuerpo, por lo menos a mí, me lo pide. Y lo que más me gusta es hacer cosas que entren por los ojos, parece que satisface más. También a la hora de comer. A mí me cuesta cuando como sola, pero tenemos que mimarnos y tratarnos bien y, la comida, es una de las mejores maneras y de las más importantes.


Ingredientes masa:

300 gr de harina integral
20 gr de levadura prensada
200 ml de agua tibia
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de sal

Ingredientes topping:

150 gr de tomates cherry
150 gr de mozzarella rallada
2 cucharadas de azúcar
aceite de oliva
orégano seco o fresco
sal 

Preparación:

Primero diluimos la levadura en el agua tibia para activarla.

En un cuenco grande echamos la harina en forma de volcán con un hueco en su interior. En medio vertemos el agua con la levadura, la sal y el aceite y mezclamos con una cuchara de madera.

Después trabajamos durante cinco minutos la masa con las manos hasta que estén todos los ingredientes ligados.

Dejamos reposar la masa en un bol untado con un poco de aceite y cubierto con un trapo húmedo o film transparente. Ahora debe reposar 1 hora cerca de una fuente de calor. En invierno puede ser cerca de un radiador y en verano cerca del horno precalentado y apagado. En esta hora la masa dobla su volumen.

Extendemos bien la masa para que quede muy fina y la colocamos en un molde redondo engrasado. 

Metemos en el horno precalentado a 200ºC durante 8 minutos.

Mientras tanto, en una sartén ponemos un chorrito de aceite de oliva y añadimos los tomatitos con las dos cucharadas de azúcar, pimienta molida y un pellizco de sal. Dejamos durante 10-15 minutos moviendo la sartén de vez en cuando para que se glaseen por toda las superficie.

Sobre la masa distribuimos la mozzarella rallada y, por encima, los tomatitos. Espolvoreamos orégano y añadimos un chorrito de aceite de oliva.

Horneamos a 200ºC durante 12 minutos o hasta que la masa esté dorada.
 
Truqui: a la hora de servir se puede poner por encima jamón serrano o ibérico

lunes, 29 de diciembre de 2014

Rice-Rollo de Ceviche Peruano



El año se termina y las comidas de empresa, familiares, de amigos, etc, se empiezan a notar... en nuestras carnes... sí, una maravillosa realidad que nuestros estómagos empiezan a no tolerar. De todas formas tenemos que seguir comiendo, pues la opción "me salto unas comidas" no es la solución. Para mí, lo mejor es comer algo ligerito en estos días intermedios entre comilona y comilona, más que nada porque no apetece otra cosa.

Dar algún paseo, hacer ejercicio o correr la San Silvestre también nos puede ayudar. Yo lo de la San Silvestre ¡lo voy a hacer! Este año voy a correr mi primera San Silvestre. Y ya no tengo huída posible porque mi hermano me consiguió el dorsal... y el gorrito de Papa Noel. Seguiré su costumbre de correr esta carrera con dicho gorrito... lo que sí espero es que no pique mucho y conseguir llegar a la meta.

Retomando la entrada de hoy, a mí me parece que este plato es aparente y sencillísimo. Un plato sincrético también lo es, mezcla de elementos de la cocina oriental con la peruana, que a su vez es también mezcla de Asia y América. Y, si quieres pasar un poco de los langostinos y de lo típico, te puedes animar para prepararlo para la Nochevieja, o para Año Nuevo. Bueno, ahí lo dejo ;)


Ingredientes:

4 hojas de papel de arroz
semillas de sésamo (ajonjolí) negro

Ceviche
1 lomo de corvina, merluza... (un pescado blanco de calidad)
1 cebolla morada mediana
1 cucharada de cilantro fresco picado
rocoto (picante peruano)
250 ml de zumo de lima 
100 ml de leche de coco (opcional)
sal

Acompañamiento
1 batata 
hojas de lechuga

Preparación:

Empezamos remojando las hojas de papel de arroz en una fuente grande con agua. Las dejamos, bien cubiertas de agua, hasta que se queden blanditas (suele ser un par de minutos).

Seguimos con el ceviche: para ello cortamos el lomo del pescado limpio, sin piel ni espinas, en pequeños cuadrados (como de un centímetro).

Disponemos el pescado en una fuente y añadimos el zumo de lima, que quede bien cubierto. 

Añadimos un par de pellizcos generosos de sal. No tengas miedo a pasarte, suele necesitar más sal de la que creemos. Prueba según tu gusto.

Cortamos la cebolla morada cortada en finas láminas y añadimos al pescado. 

Añadimos la leche de coco muy muy fría, casi congelada, porque si no puede cortarse. Este paso es opcional pero ayuda a disminuir la acidez.

Ahora le toca al rocoto. Puedes encontrarlo en tiendas, en forma de pasta. Añadimos una cucharadita o más, según tu nivel de tolerancia al picante. También se puede añadir rocoto fresco en cuadraditos chiquititos, si lo encuentras y si te gusta. Es un ají con mucho sabor... y muy picante también.

Espolvoreamos el cilantro por encima. Cubrimos con film transparente y dejamos reposar en la nevera, no más de diez-quince minutos.

Chips de batata
Lavamos y pelamos la batata y cortamos en rodajas muy finas. Puedes utilizar el pelador de patatas para que quede buen finita. 

En una sartén ponemos aceite y esperamos a que esté bien caliente. Echamos las láminas de batata, cuidando de que no queden unas encima de otras. Cuando estén doradas las sacamos y las ponemos sobre papel de cocina absorbente. Esto es importante para que queden buen crujientes.


Presentación

Sacamos con cuidado las hojas de papel de arroz ya hidratadas. Las ponemos sobre un paño de cocina y secamos la parte superior, con otro paño, cuidando de que no se rompan. Es un poquito delicado, así que hay que manejarlo cuidadosamente.

Sobre un plato extendemos la hoja de papel de arroz ya seca y rellenamos con tres o cuatro cucharadas de ceviche bien escurrido.

Hacemos un sobre con papel de arroz, cubriendo el ceviche. Se puede doblar: izquierda, derecha, cabeza, pies (como se hace con el hojaldre) :)

Le damos la vuelta, dejando la parte de abajo hacia arriba (yo lo volví a doblar sobre sí mismo porque me había quedado muy grande).

Salpicamos con las semillas de sésamo (ajonjolí) y con cilantro picado.

Acompañamos con los chips de batata y las hojitas de lechuga.


Truqui para los que no les guste el fuerte sabor de la cebolla: después de cortar la cebolla en laminitas, remojar durante 5 minutos en agua fría. Escurrir y añadir al ceviche ;) 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Bizcocho de Sidra, Manzana y Nueces


Estoy en mi tierrina, donde pasé la mayor parte de mi vida. Siempre escuché que "no se es de donde se nace, es de donde se pace" y nunca me gustó. Pero después de años viviendo por los mundos... se echa de menos este lugar que me acogió con sus cielos grises y mantos verdes. Y en estos días me reconcilié con esta ciudad, Oviedo, que tanto transité... y rápidamente se acaba, porque es pequeñina y en dos zancadas se caes por el otro lado. Pero también es coqueta, y ye afayadiza.

Este bizcochín nace en honor de esta tierra, tierra de manzanas y de su zumo, fermentación mediante, la sidra. No pasé yo horas allende los mares suspirando por un culín de sidra. Las parótidas me picaban solo de pensar en su ácido sabor. Y es que la sidra, en encanta... desde que era pequeñita. Cuando era pequeña no entendía por qué me daban tan poca sidra, pero agradezco que me hayan dado. Creo que a día de hoy no dan sidra a los niños pequeños, pero no debía yo tener ni cinco años y recuerdo alzar la mano para que me dieran un culín de sidra... lo que no recuerdo es si pillé alguna cogorza... que creo que no. Menos mal que estos hechos prescribieron porque mis padres estarían al borde del calabozo o de la custodia de menores... si las autoridades se enteraran de eso. Pues muy agradecida estoy yo de aquellos momentos en los que corría, mano en alto, en pos del vasu sidra bien finu y grande.

Pues bien de la cornisa cantábrica es este bizcochín con sidra, manzanas y nueces. Y es una delicia porque queda muy jugosín, la verdad. Tampoco hay problema con la sidra, pues con el calor del horno se evapora todo el alcohol... pero, si quieres, puedes acompañarlo en la merienda con un culín de sidra y ¡gloria bendita!  Se nota que está llegando la hora de la merienda y ya mis papilas gustativas empiezan a excitarse. Ufff... un suplicio porque ya se terminó el bizcocho. Y es que el proceso de subida de posts es laboriosa y dura más o menos tiempo. En este caso... ya no hay bizcocho, hace tiempo que se terminó. Bueno, tocará ponerse con las manos en la masa y al horno con otro!!!!


Ingredientes:

Para el Topping:

3 manzanas grandes con piel, en gajos y sin semillas
1 1/2 cucharadas de canela
1 1/4 tazas de azúcar

Para la Masa:

1 3/4 tazas de harina
1 taza de harina integral
1 cucharada de levadura en polvo
1 cucharada de canela molida
1 taza de aceite suave
1 taza de azúcar moreno
1 manzana pelada y picada en trocitos
1/4 taza de sidra (o zumo de manzana)
4 huevos
1/2 taza de nueces

Preparación:

Disponemos las manzanas en un bol grande y espolvoreamos la canela y el azúcar. 

Dejamos reposar.

En un bol mezclamos la harina, levadura en polvo, levadura en polvo, canela.
  
En otro bol batimos las claras de los huevos a punto de nieve. Añadimos lentamente el 
azúcar. Después las yemas y el aceite. Por último añadimos la sidra. Mezclamos bien.

Añadimos la mezcla anterior a la mezcla de harina hasta que quede homogénea. 
Por último añadimos las nueces y las manzanas picadas. Lo echamos en un molde alargado
o de bundt y cubrimos generosamente con las manzanas en gajos (han de estar muy juntos
porque después de la cocción merman su tamaño).


Metemos en el horno precalentado a 180º C (calor abajo), durante 60 minutos o hasta que al pinchar un palillo salga limpio.

Pues espera un poco a que enfríe... o no esperes, qué narices, y acompáñalo con café, chocolate, sidra o un licorcito!!!! :)